Sebastián Carrillo tenía 27 años, era parte de Acción Católica y militaba en el Movimiento Evita, estaba a cargo de llevar la mercadería a los comedores y merenderos que atienden en los barrios. Los hechos ocurrieron el 13 de septiembre de 2025 en barrio Independencia, mientras estaba en la casa de su novia.
Esa noche dos bandas dedicadas a la venta de drogas se disputaban -algo que resulta habitual en esa zona- el territorio a los tiros. Justo en ese momento el joven intentó cerrar la ventana y una bala le impactó en el ojo izquierdo. Fue trasladado de urgencia al Hospital Evita; donde los médicos confirmaron su muerte.
Para homenajearlo, familiares, vecinos y militantes -este domingo- realizaron una radio abierta en la Plaza Ombú de Villa Bonich, donde Sebastián siempre iba a tomar mate con su novia. Después, a una cuadra del lugar, en las inmediaciones de las calles Azopardo y Avellaneda, inauguraron un mural, plantaron un árbol e hicieron una misa.
«Pasó un años y la justicia no avanzó»
El exdiputado y referente del Movimiento Evita, Leonardo Grosso, reclamó: «Ya pasó un año del asesinato de Seba, seguimos tratando que la muerte no sea la última palabra. La justicia no avanzó en nada y San Martín supera sus propias estadísticas de homicidios vinculados al narcotráfico y la inseguridad».
Grosso completó. «Hoy nos encontramos en este lugar para celebrar la vida de Seba, pedir justicia por su muerte y la de tantos otros vecinos. Quiero destacar el enorme esfuerzo y lucha de los familiares por mantener viva la memoria y el reclamo de justicia».
Tras el homicidio del joven militante, sus compañeros comenzaron a investigar en profundidad y elaboraron un informe que tuvo primera y segunda presentación. El abogado Pablo Zappulla, del Centro Popular de Acceso a la Justicia (CEPAJ), contó en la radio abierta que el trabajo registró 22 asesinatos en San Martín, solo durante el primer semestre de 2026.
Zappulla explicó que «esto se traduce en un aumento del 29,4% respecto del primer semestre de 2025. En promedio, se produjo un homicidio cada ocho días».
El abogado denunció que en el mismo período se relevaron 30 hechos altamente lesivos, un 50% más que durante el primer semestre del año pasado. Se trata de episodios que no provocaron muertes, pero sí lesiones graves con riesgo concreto de un desenlace fatal.

Para que no vuelva a suceder
Néstor Grosso es el tío de Sebastián, durante la actividad plantó un árbol junto al mural. «Nosotros nos preguntamos todo el tiempo cómo podemos hacer para que mi sobrino tenga justicia. Y cuando reflexionamos, entendemos que él ya no está y que la justicia que buscamos es que esto no le pase a nadie más».
Fue un momento muy emotivo para todos los que participaron en el homenaje.
También muy doloroso para los familiares, amigos, compañeros y vecinos que recordaron los momentos vividos con el joven asesinado. «Como organización social, siempre militamos en los casos de pibes asesinados por narcos y la policía, pero jamás pensamos que nos tocaría a nosotros atravesar tan aberrante injusticia», expresó Lorena Lillo, tía de la víctima.
Durante la radio abierta, los vecinos fueron pasando de a uno relatando la pesadilla que viven a diario en los barrios de la periferia sanmartinense. Un distrito que en un tiempo fue la capital de la industria, sin embargo, en la actualidad es un territorio que está tomado por los narcos y la narcocriminalidad. Pasaron de ser operarios de los fábricas a ser soldados de los narcos.
También estuvo presente Miriam Medina, madre de Sebastián Bordón, un joven asesinado por la policía. La mujer contó lo difícil que es el camino de la búsqueda de justicia. «Nos arrebatan la vida, los proyectos, el amor y la ternura. Así nos dejan sin los abrazos de nuestros seres queridos; nos destruyen», expresó la militante.

Los policías narcotraficantes
Cabe destacar que la problemática del narcotráfico en el partido de San Martín viene dejando una extensa lista de víctimas a lo largo de la historia. Además, es de público conocimiento que estas bandas operan bajo órdenes y protección de la Policía Bonaerense y los propios funcionarios judiciales.
Todo esto es lo que dificulta llegar a tener justicia en los casos de narcocriminalidad. Existe una organización narco en San Martín que es interminable. Cuando algunos son descubiertos y judicializados, al mismo tiempo comienza a funcionar una nueva estructura corrupta entre narcotraficantes, policías, judiciales y políticos.
En esta línea, cabe destacar que durante 2014 y 2015 este diario realizó una exhaustiva investigación sobre el funcionamiento del narcotráfico en el partido de San Martín. Así quedó al descubierto que los verdaderos responsables intelectuales de los crímenes no se encuentran en los barrios, son miembros de las instituciones que deberían combatir ese delito. Pero decidieron ponerse a regular ese negocio ilegal.

Investigación de la justicia federal
Las riendas del negocio las tenían los agentes de la Policía Bonaerense que -en aquel tiempo- ocupaban cargos en la Jefatura Departamental y en la División de Drogas Peligrosas de ese distrito. En esa oportunidad, la jueza federal Alicia Vence, fue quien ordenó las detenciones de los uniformados de alta jerarquía institucional.
Este diario tuvo acceso a la causa judicial a través del abogado penalista Damián Odetti, quien defendió a personas de los barrios periféricos de San Martín que estaban presas por narcomenudeo. Al aproximarse algunas fechas de juicios, descubrió que los policías que tenían que declarar como testigos en las causas -muchos de ellos- se encontraban presos por narcotráfico.
A través del estudio realizado a los teléfonos celulares secuestrados, la jueza Vence descubrió que los policías les indicaban los días y horarios en los que pasarían a buscar el dinero que les cobraban para dejarlos vender y por la protección que les brindaban.
También se supo, que realizaban allanamientos que los que les quitaban la droga y que se la daban a otras personas que estaban en el negocio para que la vendieran. Entre muchas otras pruebas que produjeron un descalabro institucional y detenciones de varios uniformados de la alta cúpula de la Policía Bonaerense.
La complicidad mediática
Sin embargo, un sector del periodismo siempre apunta hacia las personas de los barrios como responsables de los terribles delitos que ocurren, más allá de que hayan sido quienes perpetraron los hechos vandálicos y de ajustes de cuentas.
Toda esta información fue recopilada por el escritor y exministro de Seguridad de Santa Fe, Marcelo Sain y volcada en su libro «Por qué preferimos no ver la Inseguridad», (M. Sain; 2017). Esta obra cuenta con un apartado de San Martín. El hombre es investigador del Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia (ILSED), quien participó en la presentación en la primera presentación del informe de los homicidios ocurridos en este distrito bonaerense.

Otro libro que muestra la problemática en el territorio sanmartinense es de la periodista Candelaria Schamus, que escribió «Cordero de Dios», sobre el caso de la niña Candela Sol Rodríguez, que fue secuestrada y posteriormente asesinada. Es una obra que también señala al poder institucional legítimo como responsable de los terribles hechos.
Recientemente, la jueza federal Vence condenó a 24 policías y funcionarios judiciales en la causa por narcotráfico «Leones Blancos». Se trata de la banda de la Policía Bonaerense que cometió hechos de corrupción y narcotráfico de manera sistemática.
Los imputados recibieron condenas de hasta 17 años. Y los fundamentos serán difundidos el próximo 7 de octubre. En la causa está involucrado al Claudio Scapolán -que fue destituido mediante un jury de enjuiciamiento- y a varios funcionarios del Departamento Judicial de San Isidro imputados; la investigación aún continúa.