El jueves 10 de septiembre tuvo lugar el Lanzamiento Regional de Resultados PISA 2025 para analizar los resultados de la prueba educativa. Autoridades políticas y organizaciones civiles coincidieron en la necesidad de fortalecer los aprendizajes fundamentales de los estudiantes de la región latinoamericana.

El jueves 10 de septiembre autoridades políticas, organizaciones civiles y referentes de distintos países de América Latina se reunieron en el Lanzamiento Regional de Resultados PISA 2025 para compartir reflexiones respecto al rumbo de la educación en la región.
Del encuentro participaron representantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y Paraguay. La reunión fue organizada por la ONG Argentinos por la Educación y la Fundación Varkey. Contó con la apertura a cargo de Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, y la participación de Luis Fernando Ramírez, ministro de Educación y Ciencias de Paraguay. También formaron parte del encuentro Jaime Saavedra (Banco Mundial), Andrés Delich (OEI), Marcela Bautista (CAF), Alejandro Vera Mohorade (UNESCO Santiago) y Cora Steinberg (UNICEF).
Las pruebas PISA son una herramienta para evaluar a nivel internacional la capacidad de estudiantes de 15 años de adquirir conocimientos y utilizarlos en situaciones nuevas. Los ejes son Lectura, Matemática y Ciencias y, en cada edición, una de esas áreas se analiza con mayor profundidad.
Desafíos profundos en aprendizajes fundamentales: Lectura, Matemática y Ciencias
Para América Latina, los resultados de las Pruebas PISA 2025 señalaron un panorama complejo, con varios países que o bien se mantuvieron en niveles estables o bien retrocedieron respecto a mediciones previas. Quienes asistieron al encuentro coincidieron en la necesidad de acciones urgentes, concretas y sostenidas en el tiempo para mejorar el nivel educativo.
Las pruebas arrojaron resultados regionales deficientes en los aprendizajes fundamentales medidos: Lectura, Matemática y Ciencias. Estas áreas del conocimiento se consideran centrales no sola para que las y los estudiantes puedan completar una trayectoria escolar e insertarse laboralmente, sino porque hacen al desarrollo social, económico y científico de cada país.
Participantes del encuentro socializaron la necesidad de que los países latinoamericanos adopten compromisos a lago plazo en el desarrollo y ejecución de políticas educativas que vayan más allá de los cambios de gestión.
Los recursos económicos importan, pero no lo definen todo
Al dar la bienvenida al encuentro, Víctor Volman, director ejecutivo de Argentinos por la Educación, se refirió al contexto regional que dejaron los resultados de PISA 2025: “Los resultados son una noticia que muchos olvidarán pronto. Sin embargo nosotros queremos compartir el diagnóstico, pero también conocer qué se está haciendo y pensar juntos qué podemos hacer para mejorar. Por eso generamos este espacio de diálogo, con la mirada de gobiernos, organismos multilaterales, sociedad civil y academia, para generar nuevas ideas, preguntas y llamados a la acción que nos permitan lograr mejores resultados en el futuro”.
Por su parte, Agustín Porres, director regional de la Fundación Varkey, señaló: «Hoy reunimos distintas miradas y todos los sectores para analizar los resultados de PISA y, sobre todo, para mirar hacia adelante. Sabemos que detrás de cada dato hay una señal sobre lo que nuestros sistemas educativos están logrando y sobre aquello que todavía no consiguen resolver. El desafío es ir más allá de los titulares de los diarios: entender qué nos dicen estos resultados, qué podemos aprender de ellos y qué decisiones necesitamos tomar para mejorar los aprendizajes».
Al presentar las principales lecciones de PISA 2025 para América Latina, Andreas Schleicher, director de la Dirección de Educación y Competencias de la OCDE, sostuvo: “Los resultados muestran que las desventajas sociales no tienen por qué definir el destino educativo de los estudiantes. Algunos países lograron avances notables a pesar de partir de situaciones especialmente difíciles. Esto demuestra que los sistemas educativos pueden encontrar formas de desarrollar el talento de los estudiantes más desfavorecidos”.
La incidencia del celular en el aprendizaje
Schleicher habló de la caída de los resultados educativos en América Latina y señaló que la misma “comenzó antes de la pandemia y continuó después, por lo que el COVID-19 no alcanza para explicar esta tendencia».
En ese sentido, subrayó el uso de dispositivos digitales como una explicación parcial a la decadencia en los resultados: «En países como Argentina y Uruguay, gran parte de los estudiantes señala que ya no puede concentrarse porque alguien en su clase está usando un teléfono celular”.
Una agenda educativa común para América Latina
El encuentro contó con una instancia de intercambio sobre el uso de la evidencia para mejorar los resultados educativos, moderado por David Saad, presidente del Instituto Natura.
Saad afirmó la necesidad de emplear evidencia concreta para elaborar políticas y acciones que mejoren la calidad y el rendimiento educativo, para lo cual necesitamos “mirar lo que están haciendo otros países, identificar qué funciona en cada contexto y aprender unos de otros para construir una agenda común para América Latina”.
Al moderar la mesa redonda «Del diagnóstico a la acción», en la que participaron autoridades educativas de Uruguay y Paraguay, Andrés Delich, secretario general adjunto de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), remarcó: “En nuestros países estamos acostumbrados a que los resultados generen un pequeño movimiento sísmico y de sorpresa que después se va diluyendo. En Europa, en cambio, el impacto ha sido enorme y abrió una discusión muy profunda sobre lo que está sucediendo. Hay una mezcla de argumentos vinculados al impacto de las tecnologías que parecieran haber provocado resultados inesperados. En América Latina encontramos algunos elementos diferenciadores: algunos países han tenido mejores resultados, otros no, y hay una mayor variedad de situaciones”.
En las palabras de cierre del encuentro, Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, planteó: “Es muy importante el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil para poner los datos de manera permanente en el debate público, ayudar a dimensionar la magnitud del problema y mostrar que también existen soluciones. En distintos países de América Latina ya se están implementando políticas que están dando resultados positivos. Tenemos evidencia sobre qué funciona y necesitamos utilizarla para tomar mejores decisiones y acelerar las mejoras en los aprendizajes”.
Qué dicen los resultados regionales de las pruebas PISA 2025
En las pruebas PISA del 2025 el foco estuvo puesto en Ciencias, como había sucedido en 2006 y 2015. Participaron 91 países y economías, de los cuales 38 son miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y 13 pertenecen a América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Los datos, publicados por la OCDE y analizados en el informe «¿Cómo le fue a América Latina en PISA 2025?» de Argentinos por la Educación, mostraron una región con fuertes contrastes: entre 2022 y 2025, donde 3 países mejoraron sus resultados en Ciencias, 3 empeoraron y 6 no mostraron variaciones estadísticamente significativas. En Lectura, ningún país mejoró y 6 empeoraron, mientras que en Matemática los puntajes no crecieron en ningún país y bajaron en 5.
En Ciencias, área foco de esta edición, Uruguay (445), Chile (442) y Costa Rica (424) lideraron la región, frente a Guatemala (351), Paraguay (355) y República Dominicana (361) en el otro extremo; el promedio de la OCDE fue de 482 puntos. En Lectura, los mejores resultados correspondieron a Chile (436), Uruguay (423) y Costa Rica (416), mientras que Guatemala (337), República Dominicana (346) y Paraguay (352) registraron los puntajes más bajos, frente a un promedio OCDE de 461. En Matemática, Uruguay (405), Chile (403) y México (388) encabezaron la región, en contraste con Paraguay (334), Guatemala (334) y República Dominicana (339); el promedio de la OCDE fue de 463 puntos.
La proporción de estudiantes que no alcanzó los aprendizajes mínimos (nivel 2) continuó siendo uno de los principales desafíos de la región: varió entre 38% y 83% en Lectura, entre 57% y 92% en Matemática y entre 36% y 79% en Ciencias, frente a promedios de la OCDE de 31%, 35% y 26%, respectivamente. En los niveles más altos de desempeño (5 y 6), la presencia de estudiantes latinoamericanos fue prácticamente nula en las tres áreas evaluadas, muy por debajo de los promedios de la OCDE.
Argentina retrocedió en Ciencias respecto a 2022
Al mirar la evolución respecto de 2022, ningún país de la región logró mejoras estadísticamente significativas en Lectura ni en Matemática. En Ciencias, en cambio, seis países registraron aumentos, tres de ellos significativos: Costa Rica (+13), El Salvador (+12) y Uruguay (+9). En el otro extremo, Guatemala, Argentina y Paraguay presentaron las caídas más pronunciadas en esa área, con retrocesos de 22, 13 y 13 puntos respectivamente.
Las y los especialistas reunidos coinciden en la necesidad de transformar el diagnóstico compartido en una agenda común y a largo plazo, que mejore el nivel educativo en la región atendiendo a la diversidad de soluciones posibles y contextos locales.

